Cuento Corto

ROTITA, LA BOLA CENICIENTA
…Una verdadera historia de amor

Por: JESUS GONGORA RIVERA

Había una vez, hace no muchos, no muchos dias, en un bolerama no muy lejano, un apasionado bolichista llegaba presuroso en taxi para jugar la final de su torneo selectivo, sabia que necesitaba una buena serie para meterse a la calificación para el campeonato nacional.

Toda la semana anterior entrenó duro, a diario, no faltó a ninguna de sus ligas, se sentía seguro con su juego, traia ritmo y además sus nuevas bolas Storm le daban confianza en sus tiros.

De pronto recordó que precisamente su maleta estaba en la cajuela del taxi, las prisas, la emoción del selectivo, olvidó bajarla, corrió a la calle, pero ya era tarde.

Un escalofrio invadió su cuerpo, faltaban solo unos instantes para iniciar el evento, no tenia tiempo de nada, el no participar lo dejaria fuera de la clasificación.

Fue a su locker donde tiene guardadas las cosas que usa poco, porque en la actualidad con varios centros de boliche en la ciudad, obliga a traer el equipo en el coche, que precisamente por estar en el taller lo obligó a utilizar el taxi que provocó esta tragedia.

Removiendo entre muñequeras obsoletas, grips, zapatos viejos, papeles secretos, estaba en el fondo del locker una antigua Roto Grip, pasada de moda, muy maltratada por los pinos, que al ver la luz y el rostro de su dueño, le guiñó un hoyo, estaba feliz la pobre y olvidada bola.

La tomó entre sus manos el desesperado bolichista, la colocó en la bolera, no sin antes frotarla bién para limpiar el polvo, para la ilusionada Roto, le parecieron caricias y un sueño volver a estar en acción.

Era tan dichosa Rotita (la llamaremos así de cariño) que poco le importaron los desplantes e indiferencia de sus compañeras Columbia, Ebonite. Brunswick y demás bolas de aristócratas apellidos, quienes burlonamente sonreian al verla pasar entre ellas, durante el calentamiento previo al torneo.

Cada vez que Rotita se deslizaba por las duelas, lo hacia con tanta alegria que impactaba a los pinos con fuerza y seguridad, tiro por tiro, linea tras línea, aquellos momentos los disfrutaba tanto, estaba tan contenta.

Pasaron los juegos, en la sexta y última linea, Rotita notó que su dueño, la trataba distinto que al principio, la frotaba con el trapo con delicadeza, le daba palmaditas y al colocarse en la antemesa, antes del primer paso, le susurraba dulcemente en el pulgar.

En el último lanzamiento, aquello se llenó de aplausos, todos abrazaban a su bolichista, Rotita no comprendia que estaba sucediendo, ella solo queria seguir jugando.

Hasta que observó los gestos de una de sus rivales, la altiva Lane # 1, comprendió que su entusiasmo y felicidad por volver a las duelas provocó que su propietario tirara la Serie Mayor y finalizara dentro de los primeros 6 lugares del Selectivo.

El bolichista motivado por su clasificación, llevó a Rotita al locker prometiéndole fidelidad absoluta, nada de comprar bolas de marcas costosas, solo ella y él juntos para siempre.

…Continuará.